Laura se instala con su familia en el orfanato en el que creció de niña. Su propósito es abrir una residencia para niños discapacitados. El ambiente del viejo caserón despierta la imaginación de su hijo, que empieza a dejarse arrastrar por la fantasía. Los juegos del niño inquietan cada vez más a Laura, que empieza a sospechar que en la casa hay algo que amenaza su familia.

Mejor Dirección Novel, Mejor Guion Original, Mejor Dirección de Producción, Mejor Dirección Artística, Mejor Sonido, Mejor Maquillaje y Peluquería y Mejores Efectos Especiales (Premios Goya 2007)

Mejor Película (Premios Forqué 2007)

  • IMDb Rating: 7,4
  • Rotten Tomatoes: 87%

Película (Calidad 1080p)

 

Laura y su familia se trasladan al nor­te, al orfanato donde ella vivió, con la ilusión de convertirlo en residencia para niños discapacitados. La gran mansión y su entorno despiertan la imaginación de Simón, su hijo de siete años, que juega con un amigo invisible. Gradualmente sus inocentes juegos cobran un cariz inquietante. Una serie de acontecimientos obligarán a Laura a investigar el oscuro pasado de la casa que fue su hogar de niña y a solicitar la ayuda de un equipo de parapsicólogos.

Bayona (Barcelona, 1975), producido por el mexicano Guillermo del Toro (El laberinto del fauno), logra una gran película de suspense, en la que miedos infantiles y terrores adultos llevan al espectador a un mundo en el que es casi imposible distinguir qué es real y qué es producto de la imaginación de la protagonista.

El guion de El Orfanato, del también novel Sergio G. Sán­chez, no pretende ser original, se inspira, igual que «Los otros» (Alejandro Amenábar) y otras muchas películas («Suspense», «La mujer de negro») en historias clásicas de fantasmas y de casas encantadas; lo que logra es airear el género, darle actualidad y añadir una nota personal. Sin estridencias, echa ma­no de diversos personajes de despensa del guionista y los coloca en el lugar ade­­cuado de la historia: una trabajadora social, la policía, un secreto, un psicólogo, una médium.

Los acontecimientos se suceden sin prisa pero con rapidez, de un momento de suspense a otro; alguno, como la sesión de la médium, impresionante. Belén Rue­­da se echa la historia a la espalda y da un recital interpretativo, circulando a sus anchas por la delgada línea que separa la locura de la cordura.

Sólo hay una nota discordante, que la mayoría aceptará de buen grado, y es el tono sentimental que adopta el final del relato cuando Laura se enfrenta a los fan­tasmas de su pasado, y que no cuadra con la sequedad del tono mantenido hasta ese momento.

La producción, la fotografía y el montaje de El Orfanato son notables, y la película da en todo momento una sensación de brillantez y acabado poco usuales tratándose de una opera prima. La banda sonora, música y sonido, es adecuada aunque quizás demasiado insistente. Cabe señalar, finalmente, una personal -y adecuada- interpretación del cuento de Peter Pan, detalle que probablemente venga de Del Toro, cuyo “la­berinto” recordaba o releía la historia de Alicia en el País de las Maravillas. (Fernando Gil-Delgado – filasiete.com)