En Hold the Dark, un veterano experto en lobos, Russell Core, viaja hasta un remoto pueblo de Alaska para ayudar a la joven madre Medora Slone, a dar caza a los lobos que se llevaron y mataron a su hijo pequeño. Cuando el marido de Medora, Vernon, regresa de la guerra de Iraq, la noticia de la muerte de su hijo desencadenará una serie en cadena de hechos violentos.

  • IMDb Rating: 5,7
  • RottenTomatoes: 80%

Película / Subtítulos  (Calidad 720p)

Uno de los autores que traído de regreso al cine de género esa estética dura, seca y violenta, propia de los thrillers de los ‘70 (y, en ciertos casos, de los ‘80), Jeremy Saulnier se hizo conocido con películas de revancha y acción como Blue Ruin y Green Room, ese tipo de policiales que lenta pero progresivamente se van volviendo tremendos baños de sangre. Hold the Dark conserva ese estilo, tono y estructura, pero no es tan lograda como aquellas. Si bien muchos de los elementos que hacen interesante y potente a su cine están ahí la película pierde por momentos el rumbo narrativo y se deja llevar en demasía por cierto “misticismo” ligado al lugar donde transcurre, sus habitantes y la propia naturaleza. Pero aún pese a eso resulta una experiencia fascinante.

Se podría decir que Hold the Dark es una versión policial el mito del Hombre Lobo, pero no alcanzaría a definir sus curiosos giros dramáticos ni sus misteriosos personajes. La película arranca con lo que parece ser un violento crimen: un niño ha sido atrapado y asesinado por una manada de lobos en una pequeña y helada comunidad en la zona más fría y abandonada de Alaska, un lugar de pocas casas y cuyos habitantes (miembros de pueblos originarios, en su mayoría) ya han vivido circunstancias y ataques similares. Pero la víctima es ahora el hijo de una mujer rubia y blanca, Medora Stone (Riley Keough), cuyo marido, Vernon (Alexander Skarsgård) está en el frente de combate en Irak.

La atribulada Medora convoca a Russell Core (Jeffrey Wright), un autor de libros sobre lobos, a quien le pide que cace al asesino de su niño. Pero apenas Russell llega se da cuenta que las cosas en esa helada tierra de nadie son más complicadas de lo que parecen. El hombre sale de cacería pero a la vez Medora no parece estar del todo en su sano juicio. En paralelo veremos a Vernon, en plena guerra, manejarse también con unos niveles de violencia inusitados por más “justificados” que parezcan.

Ese primer acto terminará con un giro sorprendente, pero no del todo inesperado. Y de allí en adelante, bueno, el caos. Medora desaparece del mapa y entre Russell, Vernon, la policía local y los habitantes del pueblo con pésima relación con las autoridades empieza a enredarse el asunto y a incrementarse la violencia a niveles similares a los de Green Room. Disparos, cuchillos, flechas, lo que sea aparecen en unas escenas dignas del mejor Sam Peckinpah o Leone. Saulnier intenta pintar a estos hombres con un comportamiento animal que remarca más de una vez en diálogos, a los que le agrega cierto misticismo propio de los pueblos que viven en medio de la más hostil naturaleza.

Lo narrado, casi, podría ser lo que sucede en los primeros episodios de una serie. Y acaso los cambios de tono y los giros narrativos de Hold the Dark funcionarían mejor en ese formato, sin sentirse por momentos tan bruscos y caprichosos. Muchas, muchísimas cosas más sucederán después en este thriller de dos horas, pero lo más interesante y destacable de la película no está en su guión sino en su puesta en escena, en el control formal de cada secuencia, esa manera seca y brutal que tiene Saulnier de filmar las escenas violentas, cercano a lo que hace S. Craig Zahler pero solo un poco menos cruento.

Hay mucho cine —visto y entendido— en la cabeza de Saulnier. Y la película evidencia que, por más que se exhiba en una plataforma como la de Netflix, él la ha pensado y filmado para ser apreciada en una pantalla grande. Desde el tempo, los planos abiertos y el tono denso que requiere concentración, Saulnier no hace nada que se parezca a una “TV movie”. Ese mismo guion, en otras manos, podría haber sido filmado de manera mucho más convencional. Pero él le escapa a eso hasta llegar a un extraño final que probablemente deje a muchos un tanto frustrados.

Una película sobre padres e hijos, sobre herencias violentas pasadas a través de generaciones, sobre el racismo y las aparentes diferencias culturales entre “el hombre blanco” y el indígena (o “el otro”, en general), Hold the Dark es thriller, película de aventuras, policial y hasta film de terror. Si peca de algo es de cierta solemnidad, un problema que suelen tener muchas películas que se acercan a las vidas de fronteras raciales y culturales, pero lo que el guion deja en claro es que la violencia es un círculo vicioso que se extiende más allá de culturas. Es una carga ancestral de la que no parece fácil poder liberarse. (Diego Lerer – MicropsiaCine.com)