En In the Bedroom, Matt Fowler, un médico que vive en su Maine natal, está casado con Ruth Fowler, profesora de música coral. Su único hijo, Frank, que está pasando las vacaciones de verano en casa y trabaja como pescador de langostas para pagarse sus estudios, mantiene una relación amorosa con una madre separada.

Mejor Actriz Dramática (Premios Globo de Oro 2001)

Premio Especial del Jurado (Festival de Sundance 2001)

Top 10 Mejores Películas del Año (American Film Institute 2001)

Mejor Director y Mejor Guion (Premios National Board of Review 2001)

  • IMDB Rating: 7,5
  • Rottentomatoes: 93%

Película / Subtítulo

En In the Bedroom, Matt Fowler (Tom Wilkinson) es un médico acomodado que ejerce en su pequeño pueblo natal; su mujer, Ruth Fowler (Sissy Spacek), es profesora de canto en el coro de la iglesia; el círculo perfecto se cierra con la existencia de Frank (Nick Stahl), el único hijo de la pareja que está pasando el verano con sus padres antes de ingresar en la universidad para estudiar arquitectura. En este pequeño pueblo, el joven se enamora de Natalie (Marisa Tomei), una mujer divorciada y con dos hijos, relación idílica que se complica con la aparición del ex marido de ésta.

Un verano tranquilo en un pequeño pueblo costero; dos jóvenes enamorados, una familia feliz, con sus diferencias, con sus pequeñas discusiones, pero sin problemas serios, perfectamente equilibrado; una vida normal y cómoda, con sus barbacoas de fin de semana y todo el libro por delante, para leer al atardecer, sentado y sin estresarse.

Esto es básicamente lo que nos cuenta Todd Field en su ópera prima In the Bedroom, esto es el escenario en el que se dispone a desarrollar la verdadera historia que parte de un puntual pero intensísimo evento, y que nos despeñará sin vuelta atrás por un universo oscuro e intrincado que explora los lugares más profundos y complejos del alma humana llegando a veces a rozar lo más desconocido y visceral, de la médula de los huesos más escondidos de nuestro cuerpo.

El debut como director de Todd Field, el, por otra parte, polifacético actor que hemos podido ver en filmes tan prestigiosos como Eyes Wide Shut, la última película del siempre superlativo Stanley Kubrick, es sumamente genial; basándose en un relato corto de Andre Dubus titulado Killings, Field crea una historia difícil, donde lo bonito y lo repugnante se mezclan casi a partes iguales, o por lo menos, sin dejar mucho espacio entre medias. Ya desde los títulos de crédito de In the Bedroom se nos avisa, mediante metálicos planos de aparatosas máquinas donde las señales de alarma son fácilmente visibles, que la cosa no es tan bonita como parece; luego sí, viene la perfección, viene la emoción, vienen los buenos sentimientos y lo maravilloso de la vida, sobretodo cuando se es joven.

Pero en la vida los buenos momentos pueden ser efímeros como el viento, y la frágil arquitectura de nuestra historia se puede venir abajo por un hecho inesperado, injusto, incontrolado, que nos hará situarnos en un nuevo lugar, en una nueva historia que no habíamos elegido, y tendremos que tomar decisiones repentinas, no reflexionadas, para intentar sobreponernos a los nuevos contratiempos, para intentar sobrevivir en el nuevo paisaje en el que nos encontramos, decisiones que tienen como objetivo volver a encontrar esa tranquilidad que se nos ha escapado, volver a situarnos al lado de la felicidad, aunque , a veces, sepamos de sobra, que por mucho que hagamos, falta un instrumento, y la misma música nunca va a volver a sonar.

Esto es lo que le pasa a Ruth Fowler, esto es lo que le pasa a Matt Fowler, y esto es lo que le pasa también a Natalie, en el fabuloso relato de Field, y que tan fielmente nos cuenta el director novel (aunque de contrastada carrera delante de las cámaras), realizando una perfecta dirección de atores, consiguiendo unas actuaciones verdaderamente impresionantes de todo el reparto, donde cada gesto esta estudiado, donde cada mirada dice más que mil palabras, donde sabemos todo lo que va por dentro de cada personaje, tan solo con un perfecto movimiento de la cámara. Donde para saber lo que ocurre y lo tremendo de la situación, no tenemos siquiera que verlo, nos vale con intuirlo mediante un precioso (y preciso) fundido en negro.

En definitiva, In the Bedroom es una grandísima obra llena de sensibilidad visual y física que nos acerca a lo más complejo de la vida humana, donde se encuentran el amor y la muerte, y donde el azar, como siempre, también quiere tomar parte, para bien o para mal. (Pedro Vázquez – alohacriticon.com)