En 99 Homes, un padre se esfuerza por recuperar la casa donde vivía con su familia, tras ser desahuciado. Para ello se pone a trabajar para el avaricioso hombre de negocios que fue el causante de su frustración.

  • IMDb rating: 7.9
  • RottenTomatoes: 78%

Película / Subtítulo

Como un engranaje supeditado a las condiciones sociales que vive actualmente Europa y a la crisis que sufre una buena parte de la sociedad, la historia escrita y dirigida por Ramin Bahrani centrada en Norteamérica resulta extensible a otros lugares del mundo. Un drama social en torno a los tan famosos desahuciados que conforma una ferviente demostración de una de las múltiples variantes del descontento social actual, en un relato que sigue a un padre en su intento por recuperar su casa mientras trabaja para el hombre causante de su situación.

Sin demasiadas sutilezas pero con una probada eficacia, el director golpea una y otra vez en la desesperación familiar, en las tenues brisas de esperanza y en la corrupción de un sistema económico basado en lo puramente económico, valga la redundancia. 99 Homes pone al descubierto la cara conocida por todos, la de la avaricia y las entrañas de un sistema bancario caduco y beneficioso para los de siempre, a la par que desenmascara la caída y redención del trabajador, la llamada del dinero y el poder. Surte efecto como una potente crítica a la deshumanización de las altas esferas y regodea su visión en las consecuencias familiares, y sin embargo, son las notables interpretaciones de Andrew Garfield y Michael Shannon las que van marcando el interés de una cinta que atrapa y engancha.

Desmonta los sinuosos y envenenados caminos del ascenso a la cima y deconstruye la honestidad del hombre para mostrar la cara más necesitada del obrero, una trayectoria de la necesidad real a la avaricia directa y sin concesiones. Al final, 99 Homes podría ser perfectamente una representación aproximada para los políticos y empresarios que no salen a la calle a mirar el mundo en el que viven, donde quizás un acercamiento al séptimo arte, actuando una vez más como expresión del pueblo y voz protestante, les abra un poco los ojos. O no.