Alex y Sergi, una sólida pareja de Barcelona, acaricia la idea de tener un hijo, pero, inesperadamente, Alex consigue una beca de un año en Los Ángeles, lo que supondría un año de relación a 10.000 Km de distancia.

Mejor Director Novel en los Premios Goya 2014
Mejor Película, Mejor Director y Mejor Actriz en el Festival de Málaga 2014
Mejor Actor y Mejor Actriz en el Festival SXSW de Austin 2014
Mejor película en Lengua no Catalana en los Premios Gaudí 2014
  • IMDb Rating: 6,7
  • RottenTomatoes: 83%
Película (Calidad 1080p)

 

El plano secuencia es en el cine moderno un poco lo que esos alardes con el balón que hacen los grandes fichajes del fútbol cuando los presentan ante la afición. Y en su presentación al público, 10.000 Km  hace un alarde es maradoniano: un primer plano secuencia en el interior de una casa, con el tuya-mía de una pareja, tan largo que uno puede irse a entregar la declaración de la renta al banco y volver. Bien es cierto que se perdería el alarde y, con él, una buena parte de la sustancia de esta película que ha sido multipremiada en el Festival de Málaga.

El alarde es, naturalmente, técnico, pues mantener la cámara con los ojos abiertos durante tanto tiempo y movimientos es tan difícil como mantenerlos en una piscina cargada de cloro, pero más aún es un alarde artístico, o interpretativo, de la pareja que lo padece, David Verdaguer (visto en Verano, 1993) y Natalia Tena, (Tierra Firme) que han de pasar por esos cambios de clima de la cama al baño, del achuchón al desayuno y del amor al conflicto sin el consuelo de un cambio de plano.

Luego, 10.000 Km es otra cosa, la distancia que ha de poner entre sí esa pareja; y el alarde también es otro: la autopsia a una relación tan cercana y tan lejana a un tiempo, tan real como nos la ha mostrado al principio y tan virtual como nos la muestra después, a través del skipe y de todo ese mundillo de telefonía y red que nos da la impresión, tan afectivamente falsa, de que lo lejos está cerca.

El director, Carlos Marques-Marcet, intenta transmitir con sutileza y mediante lo imperceptible de los detalles cotidianos cómo el día a día de esa pareja cercana y lejana empieza a parecerse a la letra de cualquier bolero; no hay mayor invención en la historia que el modo de irla contando. La sustancia es la misma, o sea, siempre pasa lo que pasa, pero aquí con el trapo rojo del alarde.

La pareja protagonista es espléndida y consigue, con su interpretación, que las puñetas, los guiños, los cambios y esos pequeños egoísmos de marcar territorio, aunque sea virtual, no pasen desapercibidos y entendamos algo que ya sabíamos por las frases hechas, que el roce hace el cariño o que la distancia?, ¡hay que ver lo que separa la distancia! (Oti  Rodriguez Marchante – HoyCinema.abc.es)

Desde la fuerza de un guión modélico, que cubre los altibajos emocionales de los 201 días de relación a distancia de una pareja, el debutante Carlos Marqués- Marcet ha construido una película de planteamiento aparentemente sencillo, pensado para un presupuesto limitado, pero de larguísimo alcance. Estructurada en tres actos, 10.000 Km. se abre con un largo plano secuencia que presenta a sus dos únicos protagonistas: más de 20 minutos de precisa coreografía escondida tras la apabullante cotidianidad de una mañana en la que el sexo, la ducha y el desayuno, dejan paso a la decisión que marcará a los personajes.

La pantalla del ordenador, la videoconferencia, incluso el correo electrónico, ganan presencia en la segunda parte del film. El director usa esos recursos con efcacia e inteligencia para poner toda la carne en el asador y mostrar, con tanta sutileza como sensibilidad, el progresivo deterioro de esa relación coartada por la tecnología (y un océano de por medio). Es ahí donde la fuerza de David Verdaguer y Natalia Tena se torna una apisonadora llena de verdad. Quizás la resolución, que aquí no desvelaremos, ni en forma ni en fondo, debiera llegar unos minutos antes para lograr el equilibrio perfecto, pero eso no empaña los mayúsculos logros, ni la magia, de un relato emocionante y doloroso. (Alex Montoya – Fotograma.es)