L'accident de Piano

En L’accident de Piano una influencer, que se ha hecho famosa por publicar contenidos impactantes en las redes sociales, sufre un grave accidente durante la grabación de uno de sus vídeos y decide aislarse en un chalet en la montaña con su asistente personal para tomarse un descanso.

  • IMDb Rating: 6,4
  • FilmAffinity: 5,9

Película / Subtítulos (Calidad 1080p)

 

El de una influencer que decide recluirse en su chalet de lujo en una ciudad turística invernal, luego de sufrir un extraño accidente con un piano durante la grabación de un video para alimentar sus redes sociales, parece un argumento demasiado simple para una película del francés Quentin Dupieux. Después de haber filmado una sobre una cubierta de auto asesina serial (Rubber, 2010), una acerca de dos amigos bastante tontos que deciden domesticar una mosca gigante (Mandibules, 2020), otra protagonizada por unos Power Rangers que combaten el tabaquismo (Smoking Causes Coughing, 2022) o una funambulesca ficción sobre Salvador Dalí, en la que el pintor catalán es interpretado por cinco actores distintos (Daaaaaalí!, 2023), la propuesta de L’accident de Piano suena demasiado normal para ser obra del mismo director.

Pero si algo prueba la filmografía de Dupieux es que, en sus manos, hasta la sinopsis más sencilla puede convertirse en un laberinto delirante en menos de una hora y media. Curiosamente, el prolífico cineasta francés siempre logra que sus historias, incluso las más inverosímiles, tiendan puentes concretos con la realidad, para funcionar como críticas por medio del absurdo. El accidente de piano no es la excepción. Acá Magalie Moreau, conocida en las redes sociales con el nombre artístico de Magaloche (o Megatetas, según la traducción), se ha hecho famosa filmando desafíos humorísticos en los que se lastima a sí misma, inspirada en su infancia por el fanatismo que su padre tenía por la serie de televisión Jackass en los ’90.

Dupieux construye a Magalí sobre el espejo de Dalí, como una artista megalómana y ególatra que alimenta el culto de sí misma. La diferencia con el genio de Figueres es que su “obra” no justifica semejante vanidad. Los contenidos que ella crea son videos de no más de 20 segundos en los que un tractor le pasa por encima, donde recibe la golpiza de un campeón de boxeo o se hace arrojar objetos pesados sobre el cuerpo. Pero al contrario de Jackass, donde las consecuencias que los protagonistas padecían luego de sus desafíos imprudentes eran parte del chiste, en los videos de Magalí ella no parece sufrir en absoluto. La gracia reside justamente en su actitud imperturbable ante el dolor.

Una impasibilidad que, siguiendo con el juego de espejos, es también la de sus espectadores, que tampoco parecen conscientes del daño que la chica se causa, pero además la idolatran por eso. Los dos fanáticos que la acosan para sacarse una foto con ella funcionan como representación de una inconsciencia morbosa que la escena final lleva al extremo. Pero también de la incapacidad de distinguir entre personaje y persona, consecuencia de un sistema como el de las redes sociales, donde muchas veces los productos en venta son los propios individuos, sin ningún valor agregado más que la simple exposición sin filtros aparentes.

En L’accident de Piano Dupieux utiliza el humor negro y el absurdo para representar un mundo en el que la empatía es una especie en extinción, donde el desdoblamiento de la realidad entre lo concreto y lo virtual alimenta una humanidad que tiende cada vez más a la esquizofrenia y la psicopatía. En ese panorama no se salva nadie. Ni siquiera quienes representan el viejo orden analógico, igualmente miserables en su mirada crítica de un mundo moderno al que también intentan sacarle el jugo, subidos al pedestal de una supuesta superioridad moral. Dicho todo esto, no parece desatinado pensar que el humor de Deupieux quizá no sea otra cosa que el mejor medio para canalizar una profunda y desesperanzada misantropía. (Juan Pablo Cinelli – Página12.com.ar)

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