En Pacific Heights Patty y Drake compran una gran casa y para poder pagarla deciden alquilar la planta baja. Y entonces comienzan sus problemas, porque su inquilino no está dispuesto ni a pagar el alquiler ni tampoco a marcharse. Sus planes son otros: aprovecharse de que la ley está de su parte para provocar a los propietarios del modo más retorcido y cruel, a la espera de que su reacción sea constitutiva de delito.
- IMDb Rating: 6,4
- FilmAffinity: 6,0
Película / Subtítulos (Calidad 1080p)
Pacific Heights fue escrita por Daniel Pyne, guionista que procedía de la televisión y destacó en los libretos de Miami Vice. Años después estaría detrás de los guiones de The Hard Way, Doc Hollywood (las dos con Michael J. Fox), Any Given Sunday o Fracture, peli que guarda algún que otro paralelismo con la que hoy nos ocupa. Pyne escribió la historia basándose en unos hechos reales que le ocurrieron a su familia aunque modificada para darle el toque de intriga necesario para una película de estas características.
Patty Palmer (Melanie Griffith) y Drake Goodman (Matthew Modine), una pareja de novios, se compran una lujosa casa victoriana en el barrio de Pacific Heights en San Francisco, la inversión y la restauración les hace estar pendientes de un hilo ya que los costes se les disparan. Para paliar la situación deciden alquilar el piso que tienen en la planta de abajo a un matrimonio oriental y un estudio a un tal Carter Hayes (Michael Keaton) que se presenta como un acaudalado hombre de negocios. Hecho que la pareja lamentará en los siguientes días porque el inquilino no dejará de crearles problemas usando las leyes y cualquier triquiñuela para seguir en la casa sin pagar un céntimo mientras a Patty y Drake se les comen las deudas.
Rodada entre el invierno del 89 y la primavera del 90 durante 14 semanas, más de lo previsto por culpa de la agenda sus actores. Producida por la Morgan Creek Productions y distribuida por la Fox (aunque los derechos actuales de DVD los ha comprado la Warner) se estrenó a finales de septiembre de 1990 teniendo una carrera comercial más que digna, recaudando unos 30 millones de dólares en suelo americano.
Dirigida por su ilustrísima John Schlesinger que contaba con una extensa carrera: Midnight Cowboy, Sunday Bloody Sunday, Marathon Man o The Believers, entre otras. Y con un reparto mucho más extenso de lo que parecería a primera vista. Aparte del trío protagonista formado por Melanie Griffith, el soso Matthew Modine y Michael Keaton hay que añadir a Mako, que hace de inquilino oriental, Laurie Metcalf, la abogada de Patty y Drake (salía en la serie Roseanne y en JFK), Tracey Walter, el exterminador de cucarachas (era Bob, el ayudante del Joker, en Batman y tenía un pequeño papel en otra peli de Keaton, Desperate Measures), Beverly D’Angelo, la novieta de Keaton (era la mujer de Chevy Chase en aquella serie de pelis de National Lampoon’s) o Tippi Hedren que tiene un papelillo casi anecdótico sin una sola línea de diálogo (madre de Melanie Griffith en la vida real y musa de Hitchcock en Birds o Marnie). Mención aparte el cameo del propio director, John Schlesinger, que nos pega un susto cuando sube al ascensor del hotel y nos pensamos que es Carter Hayes.
Planteada por el propio Schlesinger como un «todo el mundo ha tenido la experiencia del invitado que prolonga demasiado su visita. Imaginemos a un psicópata que se muda a un hogar victoriano que has restaurado con el plan diabólico de volverte loco y dejarte en la ruina. Empezaremos entonces a tener idea de lo que significa esta especie de pesadilla yuppie sobre los bienes inmuebles que muestra mi film».
La película no solamente pone de manifiesto los agujero legales de las leyes americanas (y no tan americanas) si no que, además, pincha en todas esas financieras que prestan dinero a cambio de unos intereses desorbitados, los bancos y, de refilón, la publicidad engañosa del teletienda.
Durante el metraje vemos una gran cantidad de animales: el gato blanco, las figuritas de ranas de la abogada, las cucarachas, el mono y la paloma blanca. Ninguno de ellos aparece de forma gratuita, todos tienen sus paralelismos con los personajes del film. El gato blanco representa a Paty y Drake, y llega a la casa practicamente a la vez que ellos. A mediados del film, el gato, queda atrapado en el estudio de Carter Hayes, de la misma forma que sus alter egos humanos quedan a merced del psicópata. Las cucarachas son los compinches de Hayes, el tipo que se dedica a destrozar el piso a horas intempestivas y la rubia con la que hace chumichusqui. De la misma forma que ellos, los insectos, se dedican a extender sus tentáculos por todo el inmueble para destrozar la vida de sus inquilinos.
Las ranas, que son la abogada, son animales que comen insectos (aquí son las cucarachas) pero estos son demasiado para ellas; de la misma forma que la abogada es incapaz de usar la justicia para desahuciar a Hayes.
El mono que aparece en la foto (elemento clave para que Patty ejerza su búsqueda y venganza) junto a un infante Carter Hayes y su hermano es el propio Hayes, animal agresivo e inestable. Y la paloma blanca, que aparece (casi al final del film) de la nada (susto gratuito) perseguida por el gato blanco, de la misma forma que los Palmer (el gato), en el epílogo de la peli, van detrás de una pareja (la paloma) para intentar encolomarles la casa.
La película, pese a tener casi 20 años, mantiene el tipo estupendamente gracias al buen hacer del director tras la cámara (aunque continuo pensando que la secuencia del sueño que tiene Matthew Modine sobra, siendo totalmente gratuita), un guión que riza el rizo a cada nuevo paso que da la trama (aunque detalles como la vida anterior de Carter Hayes quedan excesivamente en el aire), una banda sonora de Hans Zimmer portentosa (la grabación la orquesta fue dirigida por Shirley Walker, que luego se encargaría de la BSO de la serie animada de Batman) y, sobre todo, y lo digo sin barrer para casa, la excelente labor interpretativa de Keaton.
Después de Pacific Heights aparecieron multitud de telefilms baratos para los mediodía de los fines de semana con argumentos similares, pero, evidentemente, ninguno le llegaba hacer sombra. (VideoCult.com)