Cuando Acecha la Maldad sucede en un pueblo remoto, cuando dos hermanos descubren a un hombre infectado por fuerzas malignas que está a punto de dar a luz a un demonio. Desesperados por evitar la entrada del Mal a su pacífico mundo, los hermanos descubrirán la terrible verdad: es demasiado tarde.

Mejor Película y Premio Blood Window en el Festival de Sitges 2023

  • IMDb Rating: 7,0
  • RottenTomatoes: 81%

Película (Calidad 1080p)

 

No es frecuente lo que causó en el mundo Cuando Acecha la Maldad, quinto largo del argentino Demián Rugna (cuarto en solitario, ya que ¡Malditos sean!, de 2011, fue codirigida con Fabián Forte). Por un lado están su paso exitoso por festivales top como Cannes y Toronto; ser la primera película latinoamericana en ganar Sitges, el festival más importante a nivel global dedicado al cine fantástico; y el estreno en Estados Unidos que llegó a las 670 salas, logro histórico para un film argentino hablado en castellano, que dan cuenta parcial del fenómeno.

Por el otro, el revuelo que armó en redes sociales y sitios web, donde hace semanas es tendencia. Durante los últimos días se ubicó entre las tres películas más comentadas en Letterboxd a nivel global, solo detrás de superproducciones como The Killers of the Flowers Moon, de Martin Scorsese, y de The Killer, de David Fincher. Y el sitio RottenTomatoes la incluyó en sus recomendaciones para ver en la semana de Halloween, además de registrar un 99% de valoraciones positivas entre más de 90 críticas publicadas por medios de todo el mundo.

Estos datos no deben analizarse con lógica matemática porque ninguno garantiza la calidad cinematográfica de Cuando Acecha la Maldad. Pero son innegables como confirmación de su impacto global, golpeando por igual a espectadores de distintas culturas con la potencia de un hachazo en la cara. Todo eso causado por una película de terror argentina, género que hace 25 años viene creciendo en el país, aunque sus muestras de madurez siguen siendo muy esporádicas. Sin embargo, Rugna ha estado involucrado en varias de ellas, incluyendo su destacado trabajo previo, Aterrados (2017).

Si bien se desarrolla en el terreno de las posesiones, tópico casi agotado en los 50 años que pasaron desde el estreno de The Exorcist, Cuando Acecha la Maldad se despega del carácter imitativo que lastra al grueso del cine de terror. Y lo hace a partir de una violenta puesta en escena que toma distancia de las estereotípicas manifestaciones del más allá. Acá lo monstruoso no surge tanto del plano paranormal (aunque ese ingrediente forma parte de la receta), sino que se expresa de forma brutal y física en las acciones y los cuerpos de los protagonistas.

El hecho de que el relato tenga como escenario el campo argentino corre a la película de los lugares más comunes. En ese desierto verde e infinito el mal se extiende a gusto, sin distinguir género, edad, clase social y ni siquiera especie. Es inevitable ver en esa virulencia, y en las reacciones que produce en los personajes, los ecos del horror mucho más real que trajo la pandemia. Rugna no perdona a nadie y pule el elemento fantástico hasta convertirlo en un espejo deforme y terrible, a través del cual ofrece una de las historias más desesperanzadas que se hayan visto en el cine reciente.

Cuando Acecha la Maldad no solo confirma al director como un hábil narrador de cuentos de miedo, sino también como un meticuloso artesano cinematográfico. Ya en Aterrados esas cualidades estaban presentes. Pero acá lucen aún más depuradas, exhibiendo una saludable minuciosidad no solo a la hora de diseñar cuadros y puestas de cámara, sino también en la creación de atmósferas y golpes de efecto.

La película representa un salto de calidad claro dentro del cine fantástico local y de la obra del propio Rugna, que supo sacar provecho de un presupuesto más generoso de lo habitual. En especial en el terreno de los efectos, que le permitieron crear algunas de las escenas más shockeantes de 2023, muy por encima de tanques del género. Es esperable que Cuando Acecha la Maldad signifique el comienzo de una nueva y mejor etapa para el terror argentino, y el despegue merecido y definitivo para su director. (Juan Pablo Cinelli – Pagina12.com.ar)