En María (y los Demás) y desde que murió su madre cuando ella tenía 15 años, María ha cuidado de su padre y de sus hermanos. Responsable y controladora, siempre ha sido el pilar de la familia, y se siente orgullosa de ello. Por eso, cuando su padre se enamora repentinamente de su enfermera y anuncia su inminente compromiso, María siente que su vida se desmorona. Con 35 años y sin novio a la vista, deberá atreverse a cambiar su destino.

Mejor Actriz Premios Feroz 2016

  • IMDb Rating: 7,1

Película 

En el año 2009, un cortometraje de una alumna de la ESCAC, la escuela de cine más fructífera de la última década y media en España, revelaba la poderosa mirada de Nely Reguera. Pablo, que así se llamaba la pieza, relataba el drama de un enfermo mental desde los ojos de sus familiares, posando el objetivo de la cámara en gestos y reacciones, y no tanto en palabras. Complicidad, mesura y sutileza se fundían en una historia de poco más de 10 minutos que, dejando elíptica toda la tragedia, prefería centrarse en la delicadeza del cariño mutuo.

Siete años después, María (y los Demás), su primer largometraje, confirma la excelencia de Reguera con una película de semejantes virtudes en la puesta en escena que añade un poderoso sentido del humor de raigambre negra. La soledad de una mujer joven a la intemperie de la compañía de los de su alrededor: su amante, su jefe, su padre, sus hermanos, sus amigas. Una chica a la búsqueda, mientras se desvive; atrapada en la exigencia, consigo misma y con los demás; de cabeza ordenadísima en una sociedad que no está preparada para su mente cuadriculada y su actitud abnegada; dolorosamente acostumbrada a que nadie le reconozca con actos, y no con vacuas palabras, sus voraces cuidados. Un personaje ampliamente reconocible, que, en cierto sentido, entronca con los de otra cineasta de la ESCAC, Mar Coll y sus Tres Días con la Familia y Todos Queremos lo Mejor para Ella.

Con unos magníficos José Ángel Egido y Pablo Derqui, que ya estaban en aquel corto de Reguera, y una deslumbrante Bárbara Lennie, cien detalles en cada gesto, María (y los Demás), mientras hace sociología familiar sin dar la charla, juega también a la autobiografía sobre su propio personaje, como un experimento metacinematográfico de diversas capas que quizá diga tanto de María como de Nely.

Y una película con una novedosa particularidad que no debería pasar inadvertida: tiene cinco guionistas. La propia Reguera, Eduard Sola, Valentina Viso, Roger Sogues y Diego Ameixeiras, armando una visión unitaria y férrea, en un cine español que demasiadas veces peca de la autoría autocomplaciente.