En Poltergeist una familia americana de clase media se traslada a vivir a un idílico barrio, pero dentro de la casa empiezan a suceder cosas extrañas, fenómenos paranormales para los que no hay explicación posible.

  • IMDb Rating: 7,3
  • RottenTomatoes: 79%

Película / Subtítulos (Calidad 1080p)

 

Hace unos meses, a través de esta sección confesé mi debilidad por el subgénero de casas encantadas. Fue con ocasión del recuerdo de la obra maestra del género The Changeling (1980), un filme elegante, sobrio y que huía en la mayor parte de su metraje de efectismos baratos. La película con la que vamos a celebrar este especial Noche de Halloween representa el reverso lúdico y espectacular de la cinta de Peter Medak. Una auténtica montaña rusa que fue el feliz resultado de la colaboración entre un director de culto dentro del género del horror como Tobe Hooper y Steven Spielberg en la producción y el guión. Se trata, como ya habrán podido adivinar, de la mítica Poltergeist (1982).

Spielberg se encontró en 1982 con dos proyectos muy personales para dirigir: E.T. y Poltergeist, una historia propia que llevaba años queriendo llevar a la pantalla y que tuvo que dejar en manos del director de The Texas Chain Saw Massacre (1974), ante la imposibilidad de realizar las dos películas a la vez. Sin embargo, es sabido que su participación en el rodaje de Poltergeist fue mucho mayor que la de cualquier productor, hasta el extremo de que se ha puesto en duda en muchas ocasiones la verdadera autoría de Hooper sobre este filme. Ciertamente, si analizamos el resultado final, el filme es una obra 100% spielbergiana, donde los valores familiares y la abundancia de efectos especiales están más cercanos a la propia E.T. que al terror más explícito y cruento característico de Hooper. Tan solo en la macabra escena de la alucinación del parapsicólogo frente al espejo se puede reconocer esa violencia gráfica tan del gusto del director.

Poltergeist, pese a su apabullante acabado técnico, fue un producto relativamente modesto de la MGM (poco más de 10 millones de dólares de presupuesto), que contó con un plantel de actores no muy conocidos en aquel momento, encabezados por Craig T. Nelson y JoBeth Williams en los roles de padres de la familia. Ambos lograron con esta película su más alta cota de popularidad, al igual que los tres niños protagonistas: Dominique Dunne, Oliver Robins y la pequeña Heather O´Rourke como la inolvidable Carol Anne. Pero si hay un personaje que permanecerá en el recuerdo de cualquier aficionado al género que se vanaglorie de serlo, ese es el de la médium Tangina. La diminuta Zelda Rubinstein fue la encargada de ofrecernos una de esas actuaciones memorables que quedan ligadas a una película de por vida. El guión de Spielberg, Mark Victor y Michael Grais funciona como un reloj. La historia comienza con la típica familia norteamericana que comienza a ver cómo su feliz existencia comienza a tambalearse cuando comienzan a manifestarse una serie de fenómenos paranormales en su casa. Lo que comienza con pequeñas manifestaciones (objetos que se mueven solos, Carol Anne comunicándose con unos amigos imaginarios a través de la pantalla de televisión), empieza a derivar en una auténtica pesadilla cuando algo o alguien se lleva a la pequeña a una dimensión que se encuentra fuera del mundo de los vivos. En contra de sus creencias, los padres deberán recurrir a un grupo de parapsicólogos para intentar traer de vuelta a Carol Anne del Más Allá.

Poltergeist es una obra tremendamente eficaz, uno de esos clásicos de los 80 que siguen manteniendo intacta su capacidad de aterrorizar al público. Para ello, Spielberg y Hooper no escatiman en emplear toda clase de artimañas para hacernos pasar un mal rato. La sobriedad o el minimalismo no son, sin duda, cualidades que podamos encontrar en el filme. Conforme la historia va avanzando, los ingredientes terroríficos se van acumulando sin complejo alguno. Todas las amenazas latentes de la primera mitad (un payaso de juguete, un viejo árbol junto a la ventana de la habitación de los niños, un armario), acaban cobrando vida con una virulencia desmedida. Los magníficos efectos visuales de la Industrial Light & Magic (ILM) se apoderan de la pantalla y la película se convierte en un espectáculo de primer orden desde el momento en que Carol Anne es arrastrada al Más Allá por el armario. Es aquí donde se produce un punto de inflexión en la cinta. El ritmo pausado y la intriga basada en el miedo a lo desconocido dan paso a un terror mucho más físico, con golpes de efecto más contundentes, convirtiéndose en una experiencia tan vertiginosa como espeluznante. Con la llegada de los parapsicólogos a la historia, asistimos a los momentos más escalofriantes de la cinta, y no precisamente relacionados con los efectos especiales. Los diálogos que mantiene la doctora Lesh (excelente Beatrice Straight) con los padres de Carol Anne sobre almas que viven atormentadas porque no aceptan que ya no pertenecen al mundo de los vivos, o el diagnóstico de la médium tras la primera visita a la casa, son capaces por sí mismos de erizarnos el vello más que cualquier escena truculenta. Y es que la sola idea de una casa construida sobre un cementerio donde solo quitaron las lápidas y dejaron los cadáveres, es de lo más perturbadora. En este aspecto, presenta un acertado equilibrio entre fondo y forma, no descuidando la historia en beneficio de la pirotecnia gratuita. Toda la escena del rescate de la médium a Carol Anne, por medio del personaje de la madre es de una gran intensidad emocional. Y cuando parece que tras la tempestad viene la calma, Hooper nos reserva un segundo final mucho más cercano a The Amityville Horror (1979), donde el exceso se apodera de la historia con escenas tan impactantes como JoBeth Williams intentando salir de una piscina embarrada, de la cual comienzan a emerger los muertos que yacen bajo la casa.

Sin duda, dejó huella en el momento de su estreno, recaudando más de 76 millones de dólares en Estados Unidos. Recibió tres nominaciones a los Óscar: mejores efectos visuales, sonido y música (uno de los mejores trabajos de Jerry Goldsmith, sin duda), y conoció dos secuelas muy inferiores en 1986 y 1988. Fue entonces cuando se inauguró la particular fama de serie maldita de Poltergeist. Dominique Dunne, que interpretaba a la hermana mayor de Carol Anne, fue estrangulada por su novio y la propia Heather O´Rourke falleció a los 12 años de una afección intestinal. Will Sampson y Julian Beck, dos de los secundarios de su continuación, también murieron tras el rodaje de la película. Tristes casualidades que ayudaron, no obstante a incrementar el aura mítica de un filme excepcional que ha servido de referente para multitud de filmes posteriores como White Noise (2005) o Insidious (2010).

Ya lo saben, Poltergeist es una recomendación infalible para pasar dos intensas horas pegado al sillón en esta especial Noche de Halloween. Si comienzan a sufrir fenómenos paranormales en casa, no duden investigar si bajo el suelo de vuestro hogar puede haber un cementerio… (José Antonio Martín – ElAntepenúltimoMohicano.com)