Las Herederas narra la historia de dos mujeres de alta alcurnia de la sociedad paraguaya que heredaron suficiente patrimonio para vivir cómodamente. Pero a sus 60 años, el dinero ya no alcanza y la situación de ambas cambia.

Premio Especial del Jurado, Mejor Actriz y Premio FIPRESCI en el Festival de Cine de Berlín 2018
Mejor Director y Mejor Ópera Prima en los Premios Fenix 2018

  • IMDb Rating: 7,3
  • RottenTomatoes: 96%

Película (Calidad 720p)

 

Mientras veía Las Herederas pensaba lo importante qué es para un país tener cine propio. Ahora que se discute en muchos lugares los recortes a los subsidios cinematográficos, una película como la de Marcelo Martinessi me dejó en claro lo poco que conozco de Paraguay por el hecho de casi no contar con un cine propio. Casi todos los demás países de América Latina producen un imaginario social, cultural, geográfico o idiomático muchas veces a partir de lo que vemos en el cine, si es que no conocemos en persona ese lugar. Y si ese país no tiene cine ese imaginario es muy corto, se esfuma, desaparece, tiene pocos elementos.

Las Herederas no intenta ser una película abarcadora sobre Paraguay ni nada por el estilo. Es una historia pequeña cuyo estilo cinematográfico tiene bastante que ver con esa moda de “historias pequeñas” tan caras al imaginario de nuestros cines en su versión festivalera. Pero hay varios elementos de este filme que lo destacan por encima del lugar común al que a veces caen ese tipo de relatos.

Se trata de la historia de una mujer, Chela, que ronda los 60 años y vive en pareja con otra mujer, Chiquita (todos en Paraguay tienen apodos, parece). Chela solía tener una vida económica cómoda y hoy está obligada a vender casi todo lo que tiene en la casa. Su compañera, además, va a la cárcel por tener deudas lo que la deja casi sola, en compañía de una mucama nueva que todavía no la conoce bien. Como Gloria, de Sebastián Lelio, pero en una versión minimalista, Chela de a poco va a empezándose a hacerse cargo de su propia vida. ¿Cómo? Habrá que ver el filme para saberlo, pero la idea es ésa: es alguien que se va dejando vencer por la vida a la que una posibilidad laboral y, principalmente, una romántica, le permiten escapar, no sin dificultades, del lugar social al que debería pertenecer.

Martinessi consigue, por un lado, grandes performances de sus tres protagonistas femeninas en una película que, además, tiene como detalle que todos los personajes con cierto peso en la trama son mujeres (los hombres son extras, están fuera de campo o tienen apenas algunas líneas). Chela, con su silencio y timidez que de a poco va rompiendo cuando empieza a sentir que puede tener otras opciones. Chiquita, más audaz y activa, a quien ir a la cárcel no parece cambiar mucho ya que allí sigue comportándose de la misma manera dominante. Y Angie, otra mujer un tanto más joven, con la que Chela empieza a relacionarse a partir de llevar en su auto a la madre de ella a un hospital alejado de Asunción.

Son esos deseos –físicos, románticos, laborales, de conexión– los que le permiten a Chela cambiar a una edad en la que no muchos lo hacen. Así, mientras la casa se va vaciando de muebles por la necesidad de dinero, la protagonista se vacía de un pasado para empezar a construirse un futuro nuevo, casi de cero. Las Herederas puede no ser, al menos formalmente, demasiado audaz. Es una película cuidada, de planos cortos, de actuaciones secas y controladas, en algunos casos casi silenciosas. Uno imagina que una historia de mujeres, cuerpos y deseos en manos de alguien más audaz como Lucrecia Martel podría haber dado resultados más espectaculares. El realizador, debutante, no corre tantos riesgos como ella pero sabe observar y escuchar. Y en los detalles que le ofrecen las protagonistas –y las otras mujeres que suelen viajar en el auto de Chela, varias señoras mayores que se llaman a sí mismas “chicas” y cuentan chismes todo el tiempo– están los pequeños y deliciosos secretos de esta película que no se irá del Festival de Berlín sin algún premio. (Diego Lerer – MicropsiaCine.com)