En Angustia, John es oftalmólogo y tiene una curiosa afición: colecciona ojos. Su madre ejerce sobre él un fuerte dominio psicológico. Precisamente, por orden de su madre, va a un cine, donde coincide con dos amigas, Linda y Patricia. El efecto hipnótico de la película ejerce sobre ellos una extraña influencia.

  • IMDb Rating: 6,8
  • RottenTomatoes: 64%

Película / Subtítulo (Calidad 1080p)

 

Usted va a ver un film durante el cual estará sometido a mensajes subliminales y a una forma benigna de hipnosis. Nada de esto le causará ningún daño físico, pero si por algún motivo pierde el control o nota que su mente se está alejando de la realidad, abandone la sala inmediatamente”. Aviso en pantalla que precede a los títulos de crédito de Angustia.

El diccionario de la Real Academia Española define la palabra “Angustia” como “Temor opresivo sin causa precisa”. El término casa perfectamente con los sentimientos, paranoias y sensaciones que un film como el que nos ocupa pueda generar, en una relación del metalenguaje que traspasa a los personajes para empatizar de manera irrespirable hacia el espectador final, por definir de alguna manera al último receptor de los círculos de realidad que navegan por el metraje.

La película de Bigas Luna guarda un tinte de película de culto auspiciado por su original y oscuro planteamiento. Propuesta basada en un concepto compartido por Lamberto Bava en Demons (íd, 1985) dos años atrás, pero alejándose del espectáculo grotesco del realizador italiano, Luna construye un film perturbador, poniendo como prisma de desarrollo el atrayente ofuscamiento de lo visual. El film da el pistoletazo de salida con una trama de ínfulas Hitchcocknianas que dominará gran parte del metraje. Esta se centra en la relación, somática y psíquicamente dictatorial, en la que un talludo oftalmólogo sufrirá la persecución obsesiva de su propia madre. Michael Lerner, con un acertado toque de fragilidad del que sale tan bien parado su sometido personaje, interpreta al hombre, quien emprenderá una cruzada del horror con la recopilación de globos oculares que su madre le insta. No parece casualidad que sean ojos aquello por la que tanta fijación tiene nuestro tímido protagonista: luego descubriremos que Luna propone un estudio cuasi hipnótico de la ficción, nuestra propia reversión de lo ficticio en lo real donde la capacidad visual forma el instrumento perfecto de captación de aquello que tomamos como evasión y que se nos puede volver en contra. La figura maternal viene por cortesía de una Zelda Rubinstein que parece dramatizar un reverso obsesivo de su personaje en Poltergeist (Tobe Hooper, 1982), film por el que su peculiar físico es tremendamente popular para el aficionado.

Angustia deja para el recuerdo, no sólo la película más exótica y extraña de su realizador (curiosamente, la única que no tiene ninguna escena de sexo), sino una de las propuestas más sugerentes de nuestro cine. Un viaje a través del poder sugestivo de la ficción ante las posibilidades evasivas de nuestra mente, con una narración muy arriesgada de la que el director catalán sale más que airoso. Morbo, claustrofobia y surrealismo; cualidades que se dan en la mano en un clima pesadillesco impreso en celuloide, y del que Bigas Luna nos hace partícipes de una manera visualmente maquiavélica.