Beyond the Hills cuenta la historia de Alina, que después de haber vivido varios años en Alemania, se reúne con una amiga en un aislado convento ortodoxo rumano. Su amistad se remonta a la época en que, siendo niñas, se conocieron en un orfanato. Alina pretende que su amiga vuelva con ella a Alemania, pero ésta se niega porque no sólo ha encontrado refugio en la fe, sino que las monjas constituyen su familia.

Mejor Guión  y Mejor Actriz Festival de Cine de Cannes 2012

Mejor Película en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2012

Premio Especial del Jurado Festival de Gijón 2012

  • IMDB Rating: 7,6
  • Rottentomatoes: 90%

Película / Subtítulo

https://www.youtube.com/watch?v=cL_5U73udXM

Alina regresa a su Rumanía natal tras una breve e, imaginamos, horrible experiencia en Alemania como inmigrante. Es recogida en la estación por su amiga Voichita, monja en un demacrado convento (ultra) ortodoxo. Alina quiere estar con Voichita por encima de todo. Puede ser amor carnal, puede que no. Es amor. Alina tiene graves problemas para expresar sus sentimientos hacia su amiga. Voichita lo sabe, pero su único amor está entregado a Dios, dada su actual condición de monja. Así que calla por respuesta, a sabiendas del peligro que corre el estado mental de su compañera, cada vez más obsesionada ante su silencio. Esto se llama conflicto. Cristian Mungiu se limita a colocar este dilema en un entorno restrictivo, dar la patada a la bola de nieve y dejar que la situación escale lentamente hasta un clímax explosivo, en el que “armar un Cristo” cobra un nuevo y sorprendente significado. Esto es Beyond the Hills, es el nuevo film del director de 4 Months, 3 Weeks and 2 Days, y es un peliculón.

He dicho que Mungiu “se limita” a guiar el desarrollo de los acontecimientos pero me quedo corto. Como sucediera en su predecesora, en Beyond the Hills, Mungiu deja cocer la mierda a fuego lento en un film donde vuelve a centrarse en dos protagonistas femeninas que viven una relación desequilibrada en la que se alternan simpatía, devoción, silencio y culpa, ninguna de las cuales llega nunca a expresarse de viva voz. Y sin embargo, allá por el minuto 133, cuando uno de los integrantes del convento transmite veladamente sus sospechas sobre el extraño comportamiento de una de nuestras protagonistas, sabemos perfectamente a qué se está refiriendo si hemos prestado la atención suficiente. Mungiu construye cine que se intuye, y lo hace través de sus propias reglas narrativas, que parten de una base fundamental: el 2.35:1, formato que el director rumano exprime hasta dejar seco.

El film es largo, denso; pero nunca llega tarde, o aparece demasiado pronto. Es como Gandalf. Saboread cada minuto. Es una maravilla.

Beyond the Hills está construida en forma de tomas largas, algunas de ellas en movimiento, otras en forma de plano fijo. Centrémonos en las segundas porque son las más importantes y es ahí cuando Mungiu se saca de la manga recursos sin límite. Veamos: de vez en cuando, le da por encajar a ocho personajes dentro de un solo eje sin crispar lo más mínimo la imagen (la segunda visita de Voichita al hospital); en otras, le apetece insertar a siete actrices en diferentes planos –la conversación de las monjas mientras preparan la comida: cuatro delante, dos inmediatamente detrás, y una séptima, escondida en un tercer plano de scroll, poseedora de la revelación más contundente, escondida en una esquina del frame; esto parece el Shadow of the Beast–; o bien directamente rompe el frame, con el plano que enfrenta a Voichita con el sacerdote del convento, cada uno de ellos tan metido en su extremo que apenas percibimos su nariz y poco más –prueba del enfrentamiento abierto que hay entre ellos a esas alturas del film–. Y oh, no olvidemos: el plano Mungiu (TM) que situa a nuestra protagonista en el centro mientras a su alrededor se desarrolla la escena; ella no interviene en ella, simplemente nos mira, fijamente, y nos invita a poner lo que estamos viendo en el verdadero contexto, que es exactamente lo opuesto a lo que se nos presenta explícitamente. No tiene fin. Es una constante clase magistral de cómo exprimir el significado narrativo de anchos, altos y profundidades de plano. Todos significan algo. Todos expresan algo, y de muchos se infiere lo contrario.