Ernest et Célestine es la historia de la amistad entre un oso que no quiere convertirse en notario y una ratoncita, bastante distraída, que no tiene ganas de ser dentista.

Mencion Especial en la Sección Quincena de Realizadores del Festival de Cannes 2012
Mejor Película de Animación en los Premios César 2012
  • IMDb Rating: 7,9
  • RottenTomatoes: 97%

Película / Subtítulo

El cine de animación francés tiene una enorme tradición tras sus espaldas. Casi desde sus mismos orígenes, con cineastas como Emile Cohl o el mismísimo George Méliés, quienes experimentaron e introdujeron nuevas técnicas en esta novedosa forma de hacer cine. Posteriormente, autores como Jean Image, Paul Grimault y sobre todo René Laloux, empezaron a adaptar cuentos infantiles y novelas, como Laloux que en 1973 estrenaría La planéte sauvage (El planeta salvaje), basada en una novela del escritor francés Stefan Wul, que logró el Premio Especial de Jurado en Cannes en 1973, y se convirtió en uno de los grandes clásicos del sector en el viejo continente. Un auge devuelto en el nuevo milenio ya que en los últimos años la animación francesa ha tenido un resurgir con cintas como Persépolis (2007), El ilusionista (2010), Le tableau (2011), El gato del rabino (2011) y en el 2012 con la película que nos ocupa Ernest & Célestine. Una cinta basada en la serie de libros para niños del mismo nombre, escrito por Gabrielle Vincent, una reconocida ilustradora belga, y cuyo guión para el largometraje está adaptado y escrito por el reconocido escritor francés Daniel Pennac. Dirigida por un trío de cineastas, habituales en el cine animado, encabezado por el francés Benjamín Renner, conocido por dirigir y escribir el cortometraje La queue de la souris (2008), un corto con una delineación muy curiosa e imaginativa, que retrata la historia de un león y un ratón que se encuentran en una situación complicada. Argumento que curiosamente coincidiría con el de Ernest et Célestine. Acompañando a Renner, están Stéphane Aubier y Vincent Patar, orfebres del dibujo en movimiento en Bélgica, reconocidos principalmente por la película animada Pánico en la granja (2009), una historia de aventuras que estuvo de candidata a la Palma de Oro en el Festival de Cannes.

Ernest et Célestine cuenta la historia de Ernest, un oso perezoso, independiente, rebelde y talentoso; y Célestine, una pequeña ratoncita, curiosa, independiente e igualmente dotada para las artes. Ambos seres con características tan similares, pero con grandes diferencias, en cuanto a su apariencia y naturaleza, son el eje central de esta historia, de este cuento lleno del espíritu de las narraciones infantiles, que enmarcan y resaltan valores, pero a la vez con un fondo muy interesante y sutil de crítica y hasta burlesca de la estructura de las narraciones infantiles tradicionales. Ernest et Célestine viven en mundos diferentes: Los grandes osos viven en la superficie de la ciudad, en donde conviven en una sociedad tradicional como la de los humanos, y debajo de la superficie, tras bajar por las alcantarillas, nos encontramos con el pequeño pero organizado mundo de los ratones, quienes también conviven bajo las reglas y normas de la ciudad de los osos. Dos mundos completamente iguales, separados simplemente por un gran pedazo de tierra, por prejuicios y las mismas tradiciones. Todo transcurre normalmente hasta que por azares del destino Ernest conoce a Célestine, quienes a pesar de empezar la relación con dificultades, poco a poco tratarán de marcar y hacer la diferencia entre los de su especie para demostrar que se pueden acortar las distancias y convivir con la divergencia.

Un lienzo atemporal que es una auténtica y absoluta maravilla. Con una animación muy clásica que nos hace recordar a dibujos animados de antaño y una música delicada que se acomoda perfectamente al ritmo del metraje y guía los pasajes llenos de drama, humor y poesía. La trama fluye con una cadencia hipnótica, que te atrapa desde el inicio con la presentación de ambos mundos y el curioso sistema que rige a cada uno. El guión está escrito con mucha lucidez, sin perder la esencia original, algo que se logra gracias a las metáforas que abundan para representar la sociedad y la actitud de los personajes. Se abordan temas como las diferencias sociales, entre grupos o comunidades, los prejuicios, el sistema capitalista y de consumo, la impotencia en desarrollar los talentos personales por seguir lo que tradicionalmente se supone que todos deben hacer, siguiendo un rol específico impuesto por la sociedad o por la familia, entre otros. Son tantos los temas que se tratan de forma sutil y lírica en esta historia, que resulta realmente un deleite visual y para la imaginación observar este tipo de obras, que sin dejar de ser revitalizadoras y cómicas para el público infantil, puedan lograr algo más con su contenido. Por todo lo anterior, por ser una creación que reivindica el valor de la amistad; por tener una luminosa moraleja, pero que además es capaz de hacer pensar desde el más inocente espectador hasta el más culto; porque para evitar caer en el lugar común es capaz de burlarse al final de los típicos finales de historias infantiles, cuando al tratar de contar sus historias intentan modificar los sucesos dramáticos o desagradables por otros más digeribles; por mantener el ritmo, la atención y el interés tras este hermoso relato… Por todo esto, Ernest et Célestine es uno de los mejores filmes animados del cine francés de los últimos años. Uno de esos milagros cinematográficos que aparecen muy de vez en cuando. Alejandro Salgado Baldovino. ElAntepenultimoMohicano.com)