L'intérêt d'Adam

En L’intérêt d’Adam un niño de 4 años desnutrido es ingresado en el hospital por orden judicial. La enfermera jefe de pediatría, Lucy, permite a la madre de Adam, Rebecca, quedarse al lado de su hijo, a pesar del estricto horario de visitas establecido por el juez. Cuando Rebecca se niega a dejar a Adam, las cosas se complican. Por el bien del niño, Lucy hará cualquier cosa para ayudar a esta angustiada madre.

  • IMDb Rating: 6,5
  • FilmAffinity: 6,6

Película / Subtítulos (Calidad 1080p)

 

Como en su película anterior, la galardonada Un Monde, Laure Wandel describe en su segunda película, L’Intérêt d’Adam, un mundo concreto. En este caso no es un patio de escuela en el que se practica bullying, sino el área de pediatría de un gran hospital. En este espacio encontramos a una enfermera llamada Lucy (Léa Ducker) que intenta ser una buena profesional y tomar conciencia de los problemas sociales que están detrás de la curación médica. Adam es un niño malnutrido que se encuentra en el hospital bajo una orden judicial. El juez ha establecido sus protocolos, entre ellos un estricto horario de visitas para su madre. El niño se siente solo y quiere que lo alimente su madre, una chica con problemas sociales que ha tenido que educar sola a su hijo. La madre quiere dar un poco de calor al niño, cambiar su dieta y alterar el orden establecido. Laura Wandel explora la historia desde el punto de vista de Rebecca, la enfermera que también tuvo que criar sola a su hijo, que comprende a su madre, pero que tiene que asumir las órdenes judiciales y de la dirección del centro hospitalario. L’Intérêt d’Adam plantea como trasfondo un tema interesante centrado en la tensión existente entre los protocolos construidos desde los servicios sociales para proteger a la infancia y la forma como la realidad puede entrar en conflicto con las normas. La enfermera quiere poner en primer término los sentimientos del niño y la vulnerabilidad de la madre, pero se muestra imponente ante una situación que la sobrepasa. Wandel filma ese mundo cerrado con una cámara que no cesa de seguir el trabajo de la enfermera, con una clara voluntad realista que no está demasiado alejada de los planteamientos del cine de los hermanos Dardenne. A la película se le puede criticar el uso de una fórmula preexistente y la pérdida de cierta originalidad de estilo, en cambio, se puede defender el debate que introduce y el rigor de tono y metraje para exponer un conflicto. (Ángel Quintana – CaimanEdiciones.es)

Si los sesenta son los nuevos cincuenta y los cincuenta, los nuevos cuarenta… entonces se podría decir que el cine belga es el nuevo cine francés. Por dos razones que en el fondo no tienen nada que ver: una, la gran cantidad de películas o coproducciones belgas que están en las distintas secciones de Cannes 2025; dos, porque en películas como L’Intérêt d’Adam lo que se respira es un cierto aire a un cine francés de años atrás, por más que el espíritu de los Dardenne esté siempre muy presente, demasiado incluso. Pero esos rostros de actores más o menos conocidos como Léa Drucker, Anamaria Vartolomei o Alex Descas parecen los de una típica producción francesa o, al menos, del cine francófono. También es cierto que son estos actores profesionales lo que alejan la película de Laura Wandel de los Dardenne.

Pero sí, la fórmula debe mucho a los autores de Rosetta, sin duda alguna. Porque se trata de eso, de una fórmula que lleva ya repitiéndose demasiado tiempo, como un cuarto de siglo. Es imposible no percibirlo cuando la cámara va tras Lucy (Léa Drucker), la enfermera jefe del área de pediatría de un hospital, encuadrando su espalda mientras recorre los pasillos. Porque a lo que asistimos es a una jornada de trabajo de Lucy, ocupada fundamentalmente en atender al Adam del título, un niño de cuatro años que ha sido ingresado por malnutrición y cuya madre trata de llevárselo por todos los medios del hospital. Por suerte, Lucy es una enfermera muy responsable, tanto que lidia con lo irresponsable cuando desafía todos los protocolos establecidos por el hospital y la justicia, que tiene en su punto de mira a la madre de Adam. Y digo irresponsable porque en el discurso bienintencionado de la película, con su defensa explícita de la sanidad pública o su denuncia de la misoginia de la sociedad (un par de frases sirven para sostener la posición de la directora), subyace un cuestionamiento de las propias estructuras médico-judiciales. Wandel, cuya primera película, Un Monde, ya resultaba muy manipuladora, se posiciona con Lucy, a la que retrata con todas sus dudas, mientras deja en un muy segundo plano al superior de la enfermera y a la responsable judicial, meros arquetipos a los que no se les concede ni un resquicio de conciencia, buena o mala. En su hora y cuarto de duración, L’Intérêt d’Adam es como cualquier episodio de una serie de hospitales (pongamos The Pitt), en ningún caso mejor. (Jaime Pena – CaimanEdiciones.es)