Paper Moon transcurre en los Estados Unidos de los años 30, durante la época de la Gran Depresión y la Ley Seca. Un estafador de poca monta que intenta vender Biblias a las viudas, se hace cargo a regañadientes del cuidado de la hija de una antigua amante. La niña no sólo aprende rápidamente todos los trucos del oficio de su protector, sino que incluso le ayuda, en algunas ocasiones, a salir de apuros.

Mejor Actriz de Reparto Premios Oscar 1974

Actriz Revelación Premios Globos de Oro 1974

Concha de Plata y Premio del Jurado en el Festival de San Sebastián 1973

  • IMDb Rating: 8,2
  • RottenTomatoes: 91%

Película / Subtítulo

Paper Moon es la película que Peter Bogdanovich filmó tras sus dos mayores éxitos, The Last Picture Show (1971) y What’s Up Doc? (1972), sobre un guión adaptado de la novela Addie Pray, de Joe David Brown. El proyecto había estado originalmente a cargo de John Huston, y la idea era que lo protagonizaran Paul Newman y su hija en la vida real, Nell Potts; pero ellos dos también se bajaron cuando Huston lo abandonó. Bogdanovich acababa de formar The Director’s Company, junto a dos de sus compañeros generacionales, Francis Ford Coppola y William Friedkin, una empresa destinada a hacer películas con un presupuesto limitado pero absoluta libertad creativa. Paper Moon cayó entonces en el momento justo en las manos de un director cinéfilo y obsesionado con el cine clásico. Es la época en la que Bogdanovich estrechaba su famosa y conflictiva relación con Orson Welles, quien entonces le sirvió como una suerte de consultor (no acreditado), y le dio incluso consejos para conseguir esa encantadora fotografía contrastada en blanco y negro.
Paper Moon es una película entrañable, de esas que se quedan alojadas en uno para siempre. Narra básicamente un viaje que hacen un hombre y una niña por Estados Unidos, durante la Gran Depresión de los ’30. Los personajes son interpretados por Ryan O’Neal y su hija, Tatum O’Neal. Ella tenía ocho años y un enorme talento. En la película ellos se conocen casualmente en el entierro de la madre de la niña, una prostituta de pueblo, al que asisten sólo la huérfana, dos señoras viejas y el cura. Pero durante la ceremonia vemos acercarse por el fondo un auto destartalado manejado por Ryan O’Neal, que parece haber tenido un vínculo bastante intenso con la fallecida. Las dos viejas notan que hay un parecido entre el señor y la niña y sospechan que quizás hay algún parentesco, y como tienen encomendado trasladar a la niña a la casa de una tía y no tienen cómo llevarla, le piden el favor. Allí comienza la road movie ambientada en la Gran Depresión y a pesar de que se lo nombra a Roosevelt y se expone la crítica situación económica, nunca se pone pretenciosa. Sólo se propone contar una historia pequeña con mucha naturalidad y un guión brillante.