The Piano transcurre en el año 1851. Ada, que es muda desde niña, acaba de enviudar. Un matrimonio concertado la obliga a dejar su Escocia natal y viajar a Nueva Zelanda, acompañada de su hija y de su piano. Allí conoce a su futuro marido, un próspero granjero que se niega a llevar a casa el piano. Abandonado en la playa, el instrumento será rescatado por un vecino que establece un extraño pacto con Ada: él la dejará usar su piano a cambio de que ella se deje tocar.

Palma de Oro y Mejor Actriz (Festival de Cannes 1993)

Mejor Actriz, Mejor Actriz Secundaria y Mejor Guion Original (Premios Oscars 1993)

Mejor Actriz Drama (Premios Globo de Oro 1993)

Mejor Actriz, Mejor Vestuario y Mejor Diseño de Producción (Premios BAFTA 1993)

Mejor Película Extranjera (Premios César 1993)

Mejor Guion Original (Sindicato de Guionistas 1993)

Mejor Director, Mejor Actriz y Mejor Guion (Círculo de Críticos de Nueva York 1993)

Mejor Película Extranjera (Premios Independent Spirit 1993)

Mejor Actriz (National Board of Review 1993)

  • IMDB Rating: 7,6
  • Rottentomatoes: 92%

Película / Subtítulos (Calidad 1080p)

 

En The Piano una joven escocesa con un pasado emocional traumático que la dejó sin habla es prometida en matrimonio en contra de su voluntad con un terrateniente neozelandés. Con su hija cogida de una mano y su inseparable piano de la otra, esta pasional música de profesión desembarca en costa extraña ante la mirada de un rudo grupo de maoríes. Estamos en el siglo XIX y Jane Campion sentencia con voz alta y clara una de las tragedias más dramáticas de nuestro cine contemporáneo, que la consolidaría como firme candidata a permanecer en el firmamento cinematográfico… para luego desaparecer un par de años después.

The Piano, drama neozelandés, de coproducción australiana y francesa, con un buen plantel de actores internacionales, es un relato oscuro de una tragedia amorosa con una fortísima protagonista y dirigida desde la óptica femenina. Una película clásica en su forma pero que revela un fortísimo carácter subversivo que, muy probablemente, fue lo que le valió entonces tal avalancha de premios.

Tras un inicio cautivador, ante la visión de toda una vida desparramada a lo largo de la orilla de una playa enfurecida, se produce el primer temido encuentro y premonitorio choque frontal con un atractivo Sam Neill, que será desde entonces su esposo. Con la supervisión de un turbado cielo gris, lleno de nubes de presagios, nos adentramos junto a la pianista en territorio salvaje: el mundo de su nuevo marido al que le ha tocado pertenecer ahora.

Una magnífica Holly Hunter daba vida a esta pianista atormentada en una de las pocas interpretaciones merecedoras de tan importantes galardones como el Oscar o el Globo de Oro, sin haber mencionado una sola palabra. La por aquel entonces jovencísima Anna Paquin –hoy archiconocida por su papel como Sookie Stackhouse en ‘True Blood’-, por cuya muy carismática actuación hoy conserva un Oscar en su estantería, encarna a la hija de la pianista, ángel y demonio en esta relación tormentosa; mientras que un ardiente Harvey Keitel cierra el círculo dramático.

Los múltiples reconocimientos a la obra de Jane Campion, iniciados tempranamente a principios de los ochenta, cuando la cineasta neozelandesa se hacía también con otra Palma de Oro por su primer cortometraje, ‘Peel’ (1982, premiado en 1986), no impidieron que tras alcanzar la cima con The Piano sólo una década después, irremediablemente, cayera en el cruel olvido del cambio de siglo. Con algunas importantes nominaciones previas en los festivales de Venecia, Toronto o el propio Cannes por ‘An Angel at My Table’ y ‘Sweetie’, en 1993 la neozelandesa tocaba el cielo, tras lo cual seguían tres películas de moderado éxito, para finalmente producirse la elipsis que la haría fundirse a negro.

La relevancia de The Piano viene acotada por su contexto. Siguiendo un esquema clásico, casi de tragedia griega, donde el pesar de la protagonista aparece revolucionariamente expresado a través de su piano, por oposición a la voz –con la cual paradójicamente se ganaba la vida en su pasado esta heroína-, seguimos los avatares de este triángulo representado bajo los cánones del cine de autor de los noventa.

Abriendo con un gran crescendo orquestal, la famosa música del compositor minimalista Michael Nyman acompañará toda la obra de forma incisiva en una suerte de leit motiv muy de moda entonces como recurso. Basada en unos diálogos dramáticamente elocuentes, la sensualidad de los noventa nos arrastra entre épicos paisajes y tórridas pasiones, dentro una narrativa lineal de grandes gestos y símbolos. Una estructura tradicional para contar un relato de grandes proporciones.

Después de un interludio de casi dos décadas, Jane Campion regresaba ahora a Cannes no sólo para la foto, sino con la obra que parece certificar su resurgimiento: la serie ‘Top of the Lake’, una de las artífices del otro gran regreso del festival, el de la actriz Nicole Kidman. Tras ver a la protagonista de ‘The Beguiled’ (Sofia Coppola) recoger su Premio Especial 70° Aniversario, devolviéndola así a la primera línea del firmamento actoral, cabe preguntarse si la reaparición de Jane Campion será también sentencia de un exitoso renacer. (Sara Martínez Ruiz – espinof.com)