En El Sur, “La Gaviota” es un caserón situado en las afueras de una ciudad del norte de España. En ella viven Agustín, médico y zahorí, su mujer, maestra represaliada por el franquismo, y su hija Estrella. La niña, desde su infancia, sospecha que su padre oculta un secreto.

Hugo de Oro a la Mejor Pelicula en el Festival de Cine de Chicago 1983

  • IMDb Rating: 7,9
  • RottenTomatoes: 100%

Película (Calidad 1080p)

 

El Sur la realizó Víctor Erice en 1983. No había rodado ningún largometraje desde que, diez años antes a esa fecha, sorprendiera a propios y extraños con la madurez artística de El Espíritu de la Colmena, su primer filme si obviamos el episodio de Los Desafíos, cuyos otros segmentos firmaban Claudio Guerín Hill y José Luis Egea. Y ya lleva Víctor Erice otro lustro, cinco largos años, sin obsequiarnos una nueva película.La escasa vegetación de su bosque filmográfico se entiende si se han visto El espíritu de la colmena y El Sur. Ambas están muy elaboradas narrativamente, son poemas visuales que subyugan nuestros o os y fascinan nuestra sensibilidad a través de calculadísimas iluminaciones, planificación excelsa, elipsis virtuosas, elegantes movimientos de cámara, silencios aterradores, etcétera. Y ambas gozan también del mismo tema, o de los mismos temas. A saber, el recuerdo de un pasado apestando siempre la atmósfera del presente y el descubrimiento por la criatura infantil del mundo adulto. Descubrimiento que pasa continuamente por espacios mágicos, sobrenaturales, ya sea mediante la evocación del monstruo del doctor Frankenstein, ya a través del poder hechizante de un péndulo de zahorí.

En el caso concreto de El Sur, más que de descubrimiento hay que hablar de descubrimientos, pues la niña Estrella accede al propio tiempo al conocimiento de varias verdades, entre las cuales se sitúa en primer término la atracción por la figura abstracta, enigmática, del padre, mitificado y desmitificado casi en una misma mirada.

Y el Sur, claro, ese sur esencial que ha de condicionar el futuro de la niña como condicionó el pasado de su familia. Espacio omnipresente aunque cinematográficamente en off, cuando ha de visualizarse cae el telón.El productor Elías Querejeta activó la guillotina y se adueñó del corten propio del director. Como las películas pueden ser tanto del director como del productor, mal haríamos en reprochar a Elías Querejeta su criterio. El Sur, sinfonía inacabada, está bien como está, es una obra maestra de recorrido interior, de sensaciones, de emociones, tristezas y alegrías. De vidas por las que la cámara recorre sólo los momentos que forzosamente han de quedar registrados en la memoria. Por eso sus elipsis son tan sesgadoras.

La autora de la narración homónima que está en la base de El Sur es Adelaida García Morales, ganadora del premio Herralde de novela en 1985 con El Silencio de las Sirenas, recreación onírica de una pasión sentimental. El Sur fue publicada tras el estreno del filme con una segunda parte que narra las vivencias de la hija a partir de la muerte del padre. (Jordi Batlle Caminal – ElPais.com)