En Talk to Me la solitaria adolescente Mia se engancha a la emoción de invocar espíritus utilizando una mano embalsamada, pero cuando se enfrenta a un alma que dice ser su madre muerta, desata una plaga de fuerzas sobrenaturales y se debate entre decidir en quién puede confiar: en los vivos o en los muertos.

  • IMDb Rating: 7,4
  • RottenTomatoes: 82%

Películas / Subtítulas (Calidad 1080p)

 

Hay varias combinaciones que son inusuales en esta propuesta. El combo original es de por sí raro: los directores son dos «creadores de contenido» (perdón) cómico que suelen publicar videos en YouTube desde su nativa Australia y la película que hicieron terminó teniendo un recorrido exitoso por festivales de cine tipo Sundance y siendo estrenada en los Estados Unidos por un sello como A24 que se caracteriza por proyectos más bien autorales. Es una mezcla que no suele darse muy seguido. Pero no por eso esperen una rareza o un combo extraño entre el efectismo de dos YouTubers con una cosa arty más cercana al cine de Ari Aster o Robert Eggers, que son los cineastas en los que uno piensa cuando ve el sello A24 detrás de una película de horror. Talk to Me es bastante menos extraña que lo que uno podría suponer por sus pergaminos. Pero no deja de ser efectiva y seguramente será exitosa.

Los hermanos mellizos Danny y Michael Philippou son conocidos con el nombre de RackaRacka en YouTube y tienen varios videos cómicos que acumulan más de 50 millones de visitas cada uno. Talk to Me tiene, sí, algunos momentos graciosos –en especial ligados a un personaje secundario–, pero es un filme de terror hecho y derecho, con sus características clásicas: adolescentes en peligro, contacto con lo sobrenatural y traumas familiares que hacen que esa combinación sea especialmente peligrosa. Los modos narrativos no son especialmente experimentales ni novedosos pero funcionan muy bien, dando la impresión de que los hermanos han hecho pruebas en YouTube durante una década y ahora han llegado a algún tipo de madurez en su opera prima.

La primera escena, brutal y sin cortes, nos muestra a un joven atravesando una fiesta buscando a su hermano. Cuando lo encuentra –encerrado en un cuarto y como si estuviera poseído– suceden cosas horribles. De allí en adelante la película se mueve para contar la historia de Mia (Sophie Wilde), una adolescente que, tras la reciente y poco clara muerte de su madre, no soporta vivir con su padre y pasa casi todo su tiempo con una familia que la considera como una más. Ellos son los hermanos Jade (Alexandra Jensen) y el más pequeño Riley (Joe Bird), quienes viven junto a su metida pero muy graciosa madre, Sue (Miranda Otto). A tal punto es cercana a esa familia que el espectador puede pensar que realmente es una hermana/hija más.

Mia y Jade son grandes amigas pero Jade ahora sale con un chico, Daniel (Otis Dhanji), que fue antes novio de Mia. Y esa tensión está en el aire cuando los tres concurren a un encuentro/fiesta en la que un grupo de amigos hará una suerte de conjuro con los espíritus. A falta de una tabla ouija lo que el guión de Talk to Me inventa como dispositivo es una mano de cerámica. Según la leyenda –y los videos virales parecen confirmarlo–, el que la sostenga, tras decirle esas mágicas palabras («talk to me»), se conectará con algún tipo de inframundo de una manera shockeante pero, dicen, divertida. El juego tiene una regla importante: el «contacto» no debe durar más de 90 segundos ya que, se dice, pasado ese tiempo es probable que los espíritus ya se metan en el cuerpo (o la mente) del que los contacta y no quieran salir.

Y eso, resumiendo, es el disparador de la historia. Si bien Jade y Daniel son tímidos y no se atreven a jugarlo, a Mia le gusta el desafío y lo hace. Por un lado, dicen los otros, porque le gusta llamar la atención y sabe que eso circulará online (de hecho, no sería extraño que el éxito de la película derive en riesgosos videos en TikTok), pero quizás, en lo profundo, quiera entender un poco más ese mundo de los espíritus en el que, ella supone, su madre ahora habita. Y Riley, por su parte, también tiene ganas de jugar «con los grandes». La tentación es irresistible, el reloj corre muy rápido y, se sabe, en algún momento lo que era diversión pasará a ser potencialmente muy peligroso. Para los que se «conectan» y para los demás también.

Con elementos derivados de cientos de películas que se organizan en torno a algún tipo de posesión del más allá (de The Exorcist a Evil Dead), Talk to Me juega con el deseo adolescente, los traumas familiares y utiliza esa suerte de mundo espectral como clara metáfora de esas tensiones subyacentes. Pero lo principal es que los directores, aún trabajando dentro de un universo más que trajinado, encuentran algunas maneras de ser originales. Si bien los sustos más llamativos funcionan a partir de recursos tradicionales (el sonido brutal y algunas apariciones sorpresivas), hay otros asuntos que se sienten un tanto más novedosos, aunque no conviene revelarlos por aquí. Y también se enfocan en crear personajes tridimensionales y cambiantes, con los que uno se puede identificar más allá de las absurdas decisiones que toman.

Es cierto que Talk to Me abre puertas para una franquicia probablemente inacabable y que en diez años, cuando estemos en Talk to Me Too – Part VII –metidos en la historia de esa mano a través de la Edad Media o algún delirio así–, nos arrepintamos de haber celebrado este nuevo éxito. Pero los films originales y clásicos –de Halloween a The Texas Chain Saw Massacre, pasando por el que el espectador elija– no tiene la culpa de los adefesios que bajo su nombre se terminan haciendo una década después o más. De todos modos, aún es temprano para determinar si Talk to Me será o no un nuevo clásico. Por lo pronto, logra darle un cierto soplo de aire fresco a un género que estaba necesitando eso y por mucho más que 90 segundos. (Diego Lerer – MicropsiaCine.com)