Woodstock 99, un festival de música de tres días con la intención de hacer eco de la unidad y del idealismo contracultural del concierto original de 1969 que, en su lugar, cae en revueltas, saqueos, incendios y abusos sexuales.

  • IMDb Rating: 7,1

Película / Subtítulos (Calidad 1080p)

 

En 1969 se realizó el que está considerado el festival más importante, influyente y mítico de la historia de la música. En 1994, cuando se cumplieron 25 años, se concretó un primer revival con un buen saldo organizativo y artístico, lo que empoderó a los organizadores a repetir la experiencia cinco años más tarde, pero -claro- Woodstock 99 resultó una de las experiencias más caóticas, violentas y traumáticas de todos los tiempos: saqueos, incendios y hasta violaciones de menores. Por qué todo lo que podía salir mal terminó siendo peor es lo que este notable documental de Garret Price expondrá con rigor, inteligencia y precisión.

Como en las dos ediciones anteriores, Woodstock 99 se realizó en la parte norte del estado de Nueva York, esta vez en lo que alguna vez fue una base de la fuerza aérea en la pequeña ciudad de Rome. Durante cuatro días (22 al 25 de julio) más de 400.000 personas se congregaron (y muchos más pagaron para verlo en pay-per-view) para asistir a los shows de bandas y solistas como James Brown, Jamiroquai, DMX, The Offspring, Korn, Kid Rock, Dave Matthews Band, Collective Soul, Megadeth, Willie Nelson, Elvis Costello, Red Hot Chili Peppers, Limp Bizkit, Rage Against the Machine y Metallica.

Con unos precios carísimos (180 dólares las entradas y ¡4 dólares! por una botellita de agua), una penosa infraestructura, un calor agobiante y un público en su mayoría masculino, blanco y veinteañero con las hormonas al palo el ambiente se fue haciendo cada vez más tenso y terminó con un ataque de furia masivo y descontrolado.

Lo interesante de Woodstock 99: Peace Love and Rage no es solo la reconstrucción con imágenes del festival (sobre todo de la trastienda) y testimonios actuales de organizadores, asistentes y músicos que participaron (Moby, por ejemplo, aporta una mirada desoladora) sino también un muy amplio, pormenorizado y profundo análisis sociológico de lo que fueron los ’90 (el apogeo del grunge con Nirvana a la vanguardia hasta el suicidio de Kurt Cobain, el cambio de identidad de MTV abandonando el pop adolescente por una imagen más provocadora, el escándalo Clinton-Lewinsky, la masacre de Columbine, el fenómeno Napster, la angustia y paranoia por la llegada del año 2000) y hasta las películas de ese 1999 (de El club de la pelea hasta Matrix, pasando por American Pie).

Es cierto que el punto de vista de 2021 (se puntualiza, por ejemplo, que entre las decenas de artistas del line up solo se contrató a tres mujeres como Sheryl Crow, Alanis Morissette y Jewell o las presiones constantes a las chicas para que mostraran sus pechos) es muy distinto al que se manejaba en los medios y en la conversación pública dos décadas atrás, pero queda claro que el discurso de odio, empoderamiento y supremacía machista del nu metal con Limp Bizkit a la cabeza (aterrador el discurso de Fred Durst sobre el escenario) provocó en buena medida el desborde, la anarquía y el desastre final.

Cómo una fiesta de “paz y amor” devino en una decadencia de barro, excrementos, abusos a las mujeres y las instalaciones quemadas o arrancadas por la multitud es el recorrido que nos propone Garret Price, quien en la primera escena del documental nos anticipa que asistiremos a una auténtica película de terror. Tras semejante tragedia, Woodstock desapareció del mapa y de sus cenizas surgió el Festival de Coachella. Aprender de los errores para volver mejores. (Diego Batlle – otroscines.com)